Veredicto: para agua de mar use ánodos de aluminio (aleación Al-Zn-In, capacidad práctica cercana a 2.300-2.600 Ah/kg) o de zinc (≈780 Ah/kg); para agua dulce y suelos de alta resistividad, por encima de aproximadamente 1.000 ohm·cm, use magnesio, que aporta el mayor voltaje de manejo por su potencial más negativo (-1,55 a -1,75 V vs Cu/CuSO4). El criterio de fondo no es la marca ni el peso nominal, sino la resistividad del electrólito y el potencial impulsor del metal frente al acero.
Un ánodo de sacrificio protege por acoplamiento galvánico: se conecta eléctricamente a la estructura y, por ser un metal más activo que el acero, entrega corriente y se consume en su lugar. TECTUL suministra ánodo de zinc, ánodo de aluminio y ánodo de magnesio. Esta guía explica cómo funciona la protección catódica galvánica, compara los tres metales con cifras rastreables a norma y muestra cómo dimensionar la masa por vida útil.
El acero se corroe porque en su superficie coexisten zonas anódicas, donde el metal se disuelve, y zonas catódicas. La protección catódica desplaza todo el acero hacia el comportamiento catódico: si se lleva el potencial de la estructura a un valor suficientemente negativo, la reacción de disolución se frena. En el sistema galvánico ese desplazamiento lo produce un metal de sacrificio conectado a la estructura, sin fuente externa de energía.
El criterio de aceptación de referencia para acero enterrado o sumergido es un potencial estructura-electrólito de -850 mV (−0,85 V) o más negativo, medido con electrodo de cobre/sulfato de cobre (Cu/CuSO4), con la caída IR eliminada, según NACE/AMPP SP0169 e ISO 15589. La diferencia entre el potencial natural del ánodo y el del acero se llama voltaje de manejo o fuerza impulsora, y en sistemas galvánicos ronda 0,25 a 1,0 V según aleación y medio. Ese voltaje debe vencer la resistencia del circuito, que crece con la resistividad del electrólito. Por eso la resistividad manda en la selección: en agua de mar (≈20-30 ohm·cm) casi cualquier metal activo entrega corriente; en suelo de miles de ohm·cm solo el magnesio, con su potencial más negativo, mantiene corriente suficiente.
Los valores siguientes son nominales de referencia, rastreables a ASTM B418 (zinc), ASTM B843 (magnesio) y DNV-RP-B401 y aleaciones Al-Zn-In (aluminio). Verifique el certificado de materia prima de su lote antes de usarlos en cálculos de ingeniería.
| Parámetro | Zinc | Aluminio (Al-Zn-In) | Magnesio |
|---|---|---|---|
| Potencial de circuito abierto | -1,03 a -1,05 V vs Ag/AgCl | -1,05 a -1,10 V vs Ag/AgCl | -1,55 a -1,75 V vs Cu/CuSO4 |
| Capacidad práctica | ≈780 Ah/kg | ≈2.300-2.600 Ah/kg | ≈1.100-1.230 Ah/kg |
| Entorno recomendado | Agua de mar y salobre conductiva | Agua de mar, salobre y costa afuera | Suelo y agua dulce de alta resistividad |
| Resistividad favorable | ≈20-150 ohm·cm | ≈20-200 ohm·cm | >1.000 ohm·cm (suelo/agua dulce) |
| Vida útil relativa por kg | Media | Alta (más Ah por kg) | Menor (mayor autoconsumo) |
| Norma o referencia | ASTM B418; MIL-DTL-18001 | DNV-RP-B401; aleación Al-Zn-In | ASTM B843; NACE/AMPP SP0169 |
La lectura clave: el aluminio ofrece la mayor capacidad por kilogramo, por lo que protege más tiempo o pesa menos para la misma corriente; el zinc es estable y predecible en agua de mar con corriente moderada; el magnesio tiene el potencial más negativo, indispensable cuando la alta resistividad del suelo o del agua dulce ahogaría a zinc y aluminio.
En agua de mar la resistividad es baja (≈20-30 ohm·cm) y el circuito conduce con facilidad. El aluminio Al-Zn-In es la elección cuando importan el peso instalado y la autonomía de mantenimiento, por su capacidad cercana a 2.300-2.600 Ah/kg. El zinc se prefiere cuando la especificación naval o del astillero lo exige, o cuando se busca comportamiento estable y bajo riesgo de sobreprotección en cascos, timones y cajas de mar.
En agua dulce y suelos la resistividad sube a miles de ohm·cm y el zinc o el aluminio entregarían poca corriente. El magnesio, con potencial de -1,55 a -1,75 V vs Cu/CuSO4, aporta el voltaje de manejo necesario para vencer esa resistencia en tuberías enterradas, tanques y calentadores de acumulación. En suelos de muy baja resistividad, por debajo de ~2.000 ohm·cm, el magnesio puede consumirse rápido; ahí conviene evaluar zinc, más ánodos distribuidos o corriente impresa.
| Electrólito | Resistividad típica | Metal recomendado |
|---|---|---|
| Agua de mar | ≈20-30 ohm·cm | Aluminio o zinc |
| Agua salobre | ≈50-200 ohm·cm | Zinc o aluminio (verificar cloruros) |
| Agua dulce | >1.000 ohm·cm | Magnesio |
| Suelo | 2.000-10.000 ohm·cm | Magnesio (con backfill) |
El dimensionamiento tiene dos pasos: calcular la corriente requerida y, con ella, calcular la masa de ánodo para la vida de diseño.
La corriente de protección es el área de acero desnudo multiplicada por la densidad de corriente de diseño: I = A × i. La densidad de corriente depende del medio y del recubrimiento; en agua de mar sin recubrir se usan valores del orden de 0,100-0,150 A/m² según zona climática y profundidad (DNV-RP-B401), y mucho menores en acero bien recubierto porque solo se protege el área de poros y defectos. En suelo, la densidad de corriente por metro cuadrado desnudo es menor, pero la resistencia del circuito domina el diseño.
La masa de ánodo se obtiene de la carga total que debe entregar durante la vida de diseño:
masa (kg) = (I × t × 8.760) / (C × u)
donde I es la corriente media en amperios, t la vida en años, 8.760 las horas por año, C la capacidad en Ah/kg y u el factor de utilización (típicamente 0,80-0,90, porque el ánodo no se consume al 100 %). Ejemplo ilustrativo, aplicando la fórmula: para entregar 1 A durante 10 años con aluminio (C = 2.500 Ah/kg, u = 0,85) se necesitan (1 × 10 × 8.760) / (2.500 × 0,85) ≈ 41 kg; con zinc (C = 780 Ah/kg, u = 0,90) la misma tarea exige (1 × 10 × 8.760) / (780 × 0,90) ≈ 125 kg. La diferencia de masa explica por qué en costa afuera domina el aluminio: entrega la misma carga con una fracción del peso.
Además de la masa, hay que verificar que el ánodo entregue la corriente instantánea necesaria: la resistencia ánodo-electrólito depende de la geometría y de la resistividad, de modo que un ánodo con masa suficiente pero mal dimensionado en forma puede no dar la corriente pico exigida. Por eso el diseño combina masa (para la vida útil) y número/forma de ánodos (para la corriente).
Defina primero el electrólito y su resistividad, porque eso fija el metal: agua de mar o salobre conductiva llevan a aluminio o zinc; agua dulce y suelo llevan a magnesio. Para cotizar, indique medio de operación y temperatura, área expuesta y estado del recubrimiento, vida de diseño en años, resistividad del suelo o agua si la tiene, forma requerida (placa, barra, brazalete, varilla con alma) y método de montaje (soldadura o apernado). Con esos datos TECTUL confirma metal, masa, forma y cantidad; no compre solo por peso nominal, porque la selección depende del medio, la corriente y la vida útil, no del kilogramo más barato.